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miércoles, 19 de enero de 2011

Carreta de bueyes del siglo XVIII


Este tipo de carretas eran un medio de transporte muy primitivo, pero adecuadas a la tecnología y los recursos de la Colonia en su época.

En el siglo XVII y XVIII no se podía contar casi con los materiales acordes para un vehículo apropiado para el transporte de mercadería entre grandes distancias. Se llega por defecto a utilizar estos altos carromatos para esa necesidad.
Algunas características de las primeras carretas de bueyes
Las carretas de bueyes de comienzos de la colonia, dentro de sus falencias, sobre todo en lo relativo a los materiales de su construcción, estaban bien adaptadas al medio en que se movían.





Ejes muy fuertes, de madera imputrescible, y lo suficientemente altos como para que los pastizales que debían atravesar no frenaran su marcha. El ancho de esos ejes nunca era superior al de una yunta de bueyes a la par, por lo que las bestias abrían huella en el pasto o en el barro, permitiendo que la carga de arrastre, la carreta en sí, no ofreciera tanta resistencia en el avance.
En plena Edad del Cuero, el techo era de pellejos crudos de vaca, los tientos, sogas y ataduras también, e incluso el lubricante de los ejes era grasa de vaca.

El modelo de Carreta de Bueyes del siglo XVIII
Los planos han sido extraídos de descripciones de autores, pequeños croquis publicados en sus libros, llevado a cabo en escala 1:20, y comparado con ruedas existentes en varios museos regionales para su corroboración. Construido el cajón en madera de guatambú (es de la familia del quebracho, pero más blanda) lijada y las ruedas y rayos en cedro blanco. Todo el símil cuero que aparece, es papel base de empapelar, un material muy resistente al ajado y quebradura, tratado con una mezcla de alcohol, vaselina y barniz al agua de tono maíz, luego de pintado. El efecto es muy verosímil, siendo imposible esto con cuero verdadero, por la escala. Los detalles de añejado se consiguen con la aplicación con esponja de tinte de betún de Judea.
Las esterillas de las puntas son de paja cosida, encolada al agua con pincel para darle dureza, el hilo (como soga) utilizado es de algodón, del utilizado en la confección de chacinados, teñido con té. La picana o púa para acelerar la marcha, es de hierro dulce martillado en frío. Por último, el odre para agua que cuelga atrás, es de cerámica, pero también hubiera podido ser de cuero.
El modelo completo, ya terminado, se pincela con cera de abejas, y se le saca brillo natural por frotamiento con un paño de lana.

En esta foto se aprecia la diferencia de tamaño que pasó a tener la rueda de una carreta de bueyes para el mismo uso en el siglo XIX, ya no con llantas de cuero, sino de metal.



Para adquirir: http://modelostanmatra.dmtienda.com/item/69089/carreta-de-bueyes-siglo-xviii/

Orlando Ampuero




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